Zona 30: un balón cruza la calzada entre coches aparcados
peatones · B
Circulas a 30 km/h por una calle residencial señalizada como zona 30, un día soleado, con coches aparcados a ambos lados. De repente, un balón de fútbol cruza rodando la calzada, saliendo de entre dos coches aparcados a tu derecha, unos 15 metros por delante. No hay paso de peatones en ese punto y no ves a nadie.
Un balón cruza rodando la calzada entre los coches aparcados, 15 metros por delante. No ves a nadie. ¿Qué haces?
Esto es anticipación pura: un balón que cruza es el aviso casi infalible de que un niño va a salir tras él, sin mirar. La norma te obliga a moderar la velocidad y detenerte cuando las circunstancias lo exijan, y en zona residencial con niños esta es LA circunstancia. No necesitas ver al niño para frenar: el balón es el niño.
Frenas de inmediato y quedas casi parado. Un segundo después, un niño sale disparado de entre los coches persiguiendo el balón... y tú ya estás detenido. Anticipación de manual.
art. 45 RGCir (Adecuación de la velocidad a las circunstancias: adecuarla «de manera que siempre pueda detenerlo dentro de los límites de su campo de visión y ante cualquier obstáculo que pueda presentarse»; base legal, art. 21.1 TRLTSV) en relación con el art. 46.1.b) y d) RGCir («Moderación de la velocidad. Casos»: lugares con presencia previsible de niños; tramos con edificios de inmediato acceso), que obliga a moderar «y, si fuera preciso, se detendrá el vehículo cuando las circunstancias lo exijan». El frenazo está amparado por la excepción de «inminente peligro» del art. 53.1 RGCir, advirtiéndolo con el empleo reiterado de las luces de frenado (art. 109.1 y 109.2.c) RGCir).
Ya estás detenido y el niño ha recogido el balón y vuelve hacia la acera. ¿Cómo reanudas la marcha?
Donde hay un niño jugando suele haber más: antes de reanudar hay que verificar los huecos entre los coches aparcados y arrancar a paso de persona, listo para volver a frenar. La escena no acaba cuando el primer niño está a salvo, sino cuando has comprobado que no vienen más.
Esperas, compruebas los huecos entre los coches y ves asomar a un segundo niño que se queda en la acera. Reanudas a paso de tortuga y pasas sin sobresaltos.
art. 46.1.a) RGCir (circular a velocidad moderada y, si fuera preciso, detener el vehículo cuando haya peatones, principalmente niños), en relación con el art. 3 RGCir / art. 10.2 LTSV (conducir con la diligencia, precaución y atención necesarias para evitar todo daño, especialmente a los usuarios más vulnerables).
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