Placa de hielo en la curva que queda en sombra
condiciones-adversas · B
Bajas un puerto de montaña a primera hora. El asfalto está seco donde da el sol, pero al entrar en una curva a la sombra de unos árboles ves el firme oscuro y brillante. Nada más pisarlo, el coche deja de responder al volante y sigue recto hacia el exterior de la curva.
Estás sobre hielo y el coche se va recto. ¿Qué haces?
Sobre hielo el neumático apenas agarra: cualquier orden brusca —frenar, girar de golpe, acelerar— rompe lo poco que queda y el coche se cruza. Se le quita todo y se espera a que la rueda vuelva a encontrar agarre, mirando hacia donde quieres salir.
El coche recorre unos metros sin obedecer y, al salir de la sombra, las ruedas muerden otra vez el asfalto seco. Sigues dentro de tu carril, con el corazón a mil.
art. 46.1.g) RGCir (moderar la velocidad y, si es preciso, detenerse, por pavimento deslizante), en relación con el art. 45 RGCir (adecuación de la velocidad al estado de la vía y a las condiciones meteorológicas, para poder detenerse dentro del campo de visión) y el art. 3 RGCir (diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño).
Has salido de la placa. Quedan varios kilómetros de bajada con tramos de sombra iguales.
La frenada se hace ANTES, sobre el asfalto que agarra. Dentro de la zona helada se entra a poca velocidad, con el volante recto y sin tocar nada. Y las sombras de la mañana en un puerto son exactamente donde el hielo aguanta más tiempo.
Bajas el resto del puerto entrando a las sombras a poco más de 30 y saliendo sin un susto. En una de ellas ves las marcas frescas de alguien que no lo hizo así.
art. 45 RGCir — Adecuación de la velocidad a las circunstancias, en relación con el art. 46.1.g) RGCir — Moderación de la velocidad. Casos: pavimento deslizante
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