Te ha mirado y no te ha visto
urbano · A1 · A2 · A
Vas por una avenida urbana a 45 km/h. Un coche espera para salir de un garaje a tu derecha. El conductor mira en tu dirección — le ves la cara — y aun así el morro empieza a avanzar hacia el carril.
El conductor del garaje te ha mirado y su coche avanza igual. ¿Qué haces?
Y es la lección que ningún test explica. Te ha mirado y no te ha visto. De frente, una moto es una silueta del ancho de un poste, sin masa lateral que la delate y sin el movimiento horizontal que el ojo humano usa para calcular a qué velocidad viene algo. El conductor mira, registra «hueco» y sale. Por eso la respuesta no es avisarle: es dejar de depender de él. Sueltas gas, cubres los frenos —el dedo ya en la maneta, que ahorra medio segundo— y te separas de la trayectoria por la que va a aparecer. Si sale, ya estás frenando. Si no sale, no has perdido nada.
Sueltas gas y te abres. El coche sale del garaje cortando el carril entero. Pasas por delante de él con sitio de sobra, sin frenazo y sin susto.
art. 45 RGCir: obliga a adecuar la velocidad a las circunstancias que concurran «de manera que siempre pueda detenerlo dentro de los límites de su campo de visión y ante cualquier obstáculo que pueda presentarse». Un coche asomando desde un garaje es exactamente ese obstáculo previsible. En relación con el art. 3 RGCir, que impone conducir con la diligencia y precaución necesarias para evitar todo daño. La materia es la c) del Anexo V.2 del RD 818/2009: visibilidad de estos vehículos por los demás usuarios.